Los baches de la mina Las Cruces
Tras superar múltiples escollos desde 1992, podría empezar a producir en junio.
Fuente: El Correo de Andalucía 12/05/2009
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La mayor mina a cielo abierto de Europa será la de Cobre las Cruces, enclavada en el área metropolitana de Sevilla, a caballo entre Gerena, Salteras y Guillena. Eso ocurrirá una vez que empiece a producir, lo que está previsto que ocurra en junio, y tras superar numerosas dificultades en un proyecto muy complejo de por sí.
Hoy se cumple un año desde que las obras de excavación de la corta de Las Cruces fueron paralizadas por la Junta de Andalucía, pero ya tiene permiso para continuar con los trabajos –que estaban en su recta final– y empezar a producir cobre. Pero la historia de esta mina se remonta mucho más atrás, cuando la empresa Riomin Exploraciones, subsidiaria del grupo Río Tinto, solicitó los derechos de exploración en el enclave, obtenidos en 1992. Dos años más tarde se encontró la veta de cobre.
Entonces comenzaron las investigaciones y trabajos preliminares y también se emprendieron los trámites para ir logrando los distintos permisos necesarios. También se procedió a adquirir los terrenos necesarios en los citados municipios. Fue en este momento cuando el proyecto encontró uno de los escollos en su camino: en el proceso de expropiaciones fueron numerosas las quejas de los propietarios –en buena parte agricultores– y especialmente de los de Salteras, sobre el precio de los suelos. Finalmente se hicieron con las 860 hectáreas previstas, y pagaron 20.000 euros por cada una a los pequeños agricultores y algo menos a grandes y medianos propietarios de suelo.
Pasado ese primer bache, los que más batalla presentaron fueron precisamente los vecinos de un municipio donde no se ubica el yacimiento pero por donde pasan sus conducciones: La Algaba. Pese a contar con un preacuerdo con el Ayuntamiento de La Algaba para la obtención de la licencia, el equipo de gobierno terminó poniéndose del lado de los vecinos afectados, unidos en una plataforma, llegando a un conflicto que se resolvió en los tribunales. Fue una sentencia que le dio la razón a la empresa en un primer momento, si bien luego fue revocada. Para entonces ya se habían comenzado los trabajos tras llegar finalmente a un convenio con el Ayuntamiento de La Algaba para las canalizaciones.
Todo esto ocurrió en torno a 2006, pero para ese año la empresa había obtenido la mayoría de permisos importantes, en especial los medioambientales, al situarse en el foco de atención por planear sobre ella el fantasma del vertido tóxico que provocó la rotura de la balsa de la antigua mina de Boliden en Aznalcóllar. Para ello, Cobre las Cruces tuvo que depositar como garantía 78,8 millones de euros en avales por si ocurre algo.
Cobre las Cruces obtuvo la declaración de impacto ambiental en 2002, la concesión de explotación de la mina en 2003, la autorización de uso de las aguas residuales urbanas de la depuradora del barrio de San Jerónimo (Sevilla)en 2004 y el plan especial de la Ley del Suelo y la autorización ambiental integrada en 2005, además de otras licencias y permisos durante esos años.
Entre éstos, también contaba con el visto bueno para explotar el acuífero Niebla-Posadas, autorización que fue revocada en mayo de 2008 por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) –ahora es la Agencia Andaluza del Agua la que tiene las competencias– al considerar no solamente que se estaba incumpliendo el sistema de protección, sino que supuestamente se habían contaminado las aguas subterráneas con sustancias tóxicas, lo que llevó a una denuncia de la Fiscalía de Sevilla.
Esto provocó una paralización de prácticamente toda su actividad durante casi un año, bloqueo criticado por la patronal y empresas auxiliares que demandaron una agilización de los trámites para que se reanudasen las tareas lo antes posible. Tras un auto que verificaba que no había riesgo para el acuífero y presentar un nuevo plan de seguridad, la mina ya puede terminarse.